
Esteban Quispe Churata, de 17 años, vive en Patacamaya, Bolivia. Posee conocimientos avanzados en electrónica, programación de software y diversas áreas tecnológicas. Su pasión por la innovación comenzó a los 10 años mediante el aprendizaje autodidacta basado en la prueba y el error, desarrollando poco a poco sus ideas y convirtiendo sus sueños en proyectos reales.
Sus primeros pasos surgieron a partir de la creación de artesanías con alambre. Aquellas estructuras despertaron en él el deseo de darles movimiento y vida. Aunque enfrentó la falta de recursos económicos y materiales adecuados, nunca abandonó sus objetivos y continuó realizando experimentos con los elementos que tenía a su alcance.
Impulsado por su curiosidad y entusiasmo, Esteban ve oportunidades donde otros solo ven desechos. Un pedazo de lata vieja, el motor de un juguete roto o componentes electrónicos descartados se transforman en valiosos materiales de trabajo dentro de su "laboratorio". Gracias a su creatividad, ha desarrollado diversos proyectos tecnológicos, entre ellos un auto fantástico, una luz nocturna automática, un interruptor activado por palmadas y un robot disco.
"Para crear se necesita fantasía. Yo me portaré como niño, porque los niños somos soñadores".
La robótica, la inteligencia artificial y el poder de las ideas son su principal fuente de inspiración. Su meta es desarrollar soluciones tecnológicas innovadoras que, en el futuro, contribuyan a mejorar el trabajo de los agricultores y el bienestar de su comunidad.
"La basura no es basura como parece, la basura es algo especial"
Video: El sueño de Esteban